Las encontramos, las capturamos, las etiquetamos, les implantamos los sensores, las liberamos en la naturaleza para seguir su migración y conocer sus lugares de desove y procreación.
Ahora no aparecen en ningún sensor, no podemos geolocalizarlas, y nadie nos cree, ignoran nuestra evidencia fotográfica, la universidad nos obliga a pagar el equipo usado y ninguna revista científica quiere publicar nuestros datos sobre las hadas.
Ahora no aparecen en ningún sensor, no podemos geolocalizarlas, y nadie nos cree, ignoran nuestra evidencia fotográfica, la universidad nos obliga a pagar el equipo usado y ninguna revista científica quiere publicar nuestros datos sobre las hadas.









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